¿Acaso la solución definitiva es emigrar sin ver para atrás?

Desde ayer no dejo de pensar. Entre pensar y unas lágrimas que se me escapan, trato de enfocarme en soluciones…

Emigrar? Convertirme en extranjera? No volver más nunca a Venezuela, y hacer de ese otro país mi país como hace casi 60 años lo hizo mi Abuelo José Ferrer Miramón, español – valenciano – franquista, quien optó por Venezuela como la salida más idónea a esa España convulsionada… A ese país, al que hace 55años acogió a mi papá Luis Ferrer Sansenón, – español de Valencia, falanguista, un adeco convicto y confeso, bien venezolano-, como su patria y de la cual se siente orgulloso y tan venezolano como cualquiera nacido acá…

Me toca a mis 40años repetir esa historia?
No es irme sola…
Es irme con mis padres…
No me perdonaría jamás dejarles acá.
Es irme con mis mascotas y mis afectos…

Opciones…
Yo opté por mi país, por mi bella Venezuela…
Pero, ¿Ha sido la mejor opción?
Espero que sí.

Porque irme del país, sólo de vacaciones y regresar…

Nada como mi hogar, mi casa, mi familia, mi zona, mi oficina, mis vecinos. Mis muertos… Mis recuerdos. Mi familia, mis amigos, mis mascotas, mis animales protegidos…

Quiero un Gobierno que me proteja, a mi familia, a mis amigos, a sus familias, a mis coterráneos, a quienes vienen de paso, a los que eligen quedarse en este paraíso.

Quiero un Gobierno que gobierne para todos, sin discursos divisionistas ni insultos para el oponente, pues ese opositor es tan Venezolano como cualquiera de sus “camaradas”.

Quiero unas Fuerzas Armadas profesionales, que estudien y se forjen en el único objetivo de Defender a Todos los Venezolanos y a Venezuela. No quiero milicia ni civiles armados ilegalmente…

Quiero calidad de vida… Incluso para los que caen en la desgracia de estar presos. Alguien muy cercano lo estuvo, siendo inocente y aunque se comprobó su inocencia y salió libre, sufrió horrores… Lo sé.

Quiero justicia… La que de ejerce libre y es justa…

Quiero seguir creciendo en mi país, en mi Venezuela, y tener acá los hijos que Dios disponga… Quiero despertarme a diario y disfrutar mi Majestuoso Cerro El Ávila… Quiero todo y lo quiero acá…

Así que señor Maduro, señor Capriles, señores dirigentes chavistas y opositores, señores chavistas y opositores… Es hora de trabajar unidos, salvando sus diferencias, para un mismo país… Para todos los venezolanos que deseamos seguir en Venezuela…

Y me dirán ilusa, incluso me insultarán… Lo sé. Pero es lo que deseo para mí y mi entorno…

No quiero emigrar, no deseo sentirme extranjera, no quiero sentir que no tengo hogar…

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Un comentario en “¿Acaso la solución definitiva es emigrar sin ver para atrás?

  1. Letanías del desterrado

    por Miguel Ángel Asturias

    Y tú, desterrado:
    Estar de paso, siempre de paso,
    tener la tierra como posada,
    contemplar cielos que no son nuestros,
    vivir con gente que no es la nuestra,
    cantar canciones que no son nuestras,
    reír con risa que no es la nuestra,
    estrechar manos que no son nuestras,
    llorar con llanto que no es el nuestro,
    tener amores que no son nuestros,
    probar comida que no es la nuestra,
    rezar a dioses que no son nuestros,
    oír un nombre que no es el nuestro,
    pensar en cosas que no son nuestras,
    usar moneda que no es la nuestra,
    sentir caminos que no son nuestros…
    Y tú, desterrado:
    Estar de paso, siempre de paso,
    tenerlo todo como prestado,
    besar a niños que no son nuestros,
    hacerse a fuego que no es el nuestro,
    oír campanas que no son nuestras,
    poner la cara que no es la nuestra,
    llorar por muertos que no son nuestros,
    vivir la vida que no es la nuestra,
    jugar a juegos que no son nuestros,
    dormir en cama que no es la nuestra,
    subir a torres que no son nuestras,
    leer noticias, menos las nuestras,
    sufrir por todos y por lo nuestro,
    oír que llueve con otra lluvia
    y beber agua que no es la nuestra…

    Y tú, desterrado:
    Estar de paso, siempre de paso,
    no tener sombra, sino equipaje,
    brindar en fiestas que no son nuestras
    compartir lecho que no es el nuestro,
    lecho y “pan nuestro” que no es el nuestro,
    contar historias que no son nuestras,
    cambiar de casas que no son nuestras,
    hacer trabajos que no son nuestros,
    andar ciudades que no la nuestra
    y en hospitales que no son nuestros
    cura de males que tienen cura,
    alivio al menos, que no del nuestro,
    que sólo sana con el regreso…

    Y tú, desterrado:
    Estar de paso, siempre de paso,
    tal vez mañana, mañana o nunca..
    El tiempo falso de los relojes
    no cuenta el tiempo, cuenta la ausencia,
    envejecerse cumpliendo años
    que no son años sino descuentos
    del almanaque que no es el nuestro,
    morir en tierra que no es la nuestra,
    oír que lloran sin ser los nuestros,
    que otra bandera, que no es la nuestra,
    cubre maderas que no son nuestras,
    ataúd nuestro que no es el nuestro,
    flores y cruces que no son nuestras,
    dormir en tumba que no es la nuestra,
    mezclarse a huesos que no son nuestros,
    que al fin de cuentas, hombre sin patria
    hombre sin nombre, hombre sin hombre…

    Y tú, desterrado:
    Estar de paso, siempre de paso,
    tener la tierra como posada,
    tenerlo todo como prestado,

    no tener sombra sino equipaje,
    tal vez mañana, mañana o nunca…

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